Hace apenas unas semanas, Orlando Gill abandonó la cancha con una sensación amarga. Había atajado dos penales frente a River en los octavos de final del Torneo Apertura, pero San Lorenzo igualmente quedó eliminado. Esta vez, la historia tuvo un final completamente distinto. En el Mundial 2026 volvió a detener dos remates desde los doce pasos, pero el premio fue mucho mayor: eliminó a Alemania y se convirtió en el héroe de Paraguay.
El arquero azulgrana fue la gran figura de la Albirroja en el triunfo por penales frente al tetracampeón del mundo, después del empate 1-1 en el Boston Stadium. Su actuación no solo aseguró la clasificación a los octavos de final, sino que también quedó grabada en la historia de las Copas del Mundo.
Durante los 120 minutos, Gill sostuvo a Paraguay con varias intervenciones decisivas. En el tiempo suplementario fue determinante para evitar la derrota con atajadas frente a Kai Havertz y un cabezazo de Jonathan Tah, además de impedir que un córner de Joshua Kimmich terminara en gol olímpico.
Sin embargo, su noche inolvidable llegó en la definición por penales.
El guardameta le atajó el primer remate de la serie a Kai Havertz y volvió a lucirse al contener el disparo de Nick Woltemade. Más tarde, Jonathan Tah envió su ejecución por encima del travesaño y José Canale convirtió el penal decisivo para sellar el 4-3 definitivo.
Con esa actuación, Gill consiguió una marca inédita: se transformó en el primer arquero que elimina a Alemania en una tanda de penales en la historia de los Mundiales. Hasta este torneo, el seleccionado europeo había disputado cuatro definiciones desde los doce pasos y había ganado todas.
La clasificación también representó una revancha personal para el arquero de San Lorenzo.
En el fútbol argentino ya había demostrado su capacidad para crecer en los momentos de máxima presión. Frente a River también había contenido dos penales, pero aquella actuación quedó opacada por la eliminación del Ciclón.
Ahora volvió a repetir la fórmula, aunque con un desenlace completamente diferente.
Esta vez, las dos atajadas sí alcanzaron para desatar el festejo.
De la mano de Gustavo Alfaro, Paraguay dio uno de los grandes golpes del Mundial 2026 y encontró en Gill al héroe de una noche inolvidable. Sus manos no solo sostuvieron a la Albirroja durante 120 minutos: también rompieron una de las estadísticas más emblemáticas de las Copas del Mundo y escribieron una página histórica para el fútbol paraguayo.